Saltar al contenido

Alejo Asesor de Seguros

Portada » Después del susto: cuando la tierra tiembla y nos recuerda lo esencial

Después del susto: cuando la tierra tiembla y nos recuerda lo esencial

Después del susto: cuando la tierra tiembla y nos recuerda lo esencialr

El pasado 10 de agosto, la tierra nos sacudió a muchos en Colombia. Y no hablo solo del movimiento físico que hizo crujir paredes y asustó a más de uno en cuestión de segundos. Más bien, hablo de esa sacudida invisible que nos deja el susto en el pecho horas después de un sismo.

Hoy, las calles siguen su marcha, sin embargo, en el aire se siente un ambiente diferente. Hay silencios más largos, miradas cómplices en las esquinas y esa pregunta inevitable que nos repetimos: "¿Y si hubiera sido peor?".

Lejos de cualquier número, póliza o tecnicismo, hoy quiero sentarme a conversar contigo como lo haría un amigo. Mi intención es hablar desde la empatía y la reflexión que nos deja un evento de esta magnitud. Por lo tanto, hay tres cosas sobre las que deberíamos detenernos a pensar hoy:

1. La solidaridad que nace desde la empatía

Cuando pasa una tragedia, lo primero que se activa en nosotros, por fortuna, es el instinto de comunidad. Vemos las noticias, las imágenes de zonas golpeadas y las familias que lo perdieron todo, y la impotencia es natural.

Ayudar no siempre significa hacer grandes donaciones o estar en la primera línea de emergencia. De hecho, a veces la ayuda empieza por casa y se extiende al vecino. Esto implica estar atentos a quién necesita una mano, compartir información verificada o donar en los puntos habilitados. Además, simplemente estar disponibles para escuchar a alguien que la está pasando mal es vital. En la medida de nuestras posibilidades, un pequeño gesto alivia una carga enorme.

2. Validar lo que sentimos: el impacto invisible después de un sismo

Si hoy te duele la cabeza, sientes mareos repentinos, te cuesta concentrarte o dormiste mal, no estás exagerando. Del mismo modo, si te sientes abrumado al ver las noticias repetitivas sobre los daños, debes saber que es una reacción normal.

El cuerpo humano es una máquina perfecta de supervivencia, pero también acumula tensión. El estrés postraumático, la ansiedad y la sensación de impotencia son respuestas reales a un evento que nos recuerda que no tenemos el control absoluto. Como señalan expertos de organizaciones de la salud, es fundamental prestarle atención a nuestras emociones.

Por consiguiente, date permiso de respirar, de apagar la pantalla por un momento si el flujo de noticias te satura, y de entender que procesar el susto toma días. Cuidar de tu salud mental y física hoy también es una forma de reconstrucción necesaria después de un sismo.

3. Volver a lo fundamental: lo accesorio pasa, la vida se queda

Creo que, si somos honestos, el temblor de ayer nos dejó a más de uno pensando en lo frágil que es la vida. En cuestión de segundos, las preocupaciones por el tráfico, el trabajo, las deudas o los pendientes del día pasaron a un segundo plano. En ese instante, lo único que importaba era estar a salvo y abrazar a los nuestros.

Esta es quizás la lección más valiosa y, a la vez, la que más rápido olvidamos en la rutina. La vida pasa en un abrir y cerrar de ojos, y gastamos demasiada energía persiguiendo lo accesorio. Como resultado, descuidamos lo fundamental: el tiempo con quienes amamos, la salud, la paz mental y el propósito con el que vivimos cada día. Proteger todo esto es precisamente la esencia de contar con un buen respaldo integral para tu familia.

Una reflexión final para seguir adelante

Hoy, la invitación no es a vivir con miedo, sino con conciencia. Te invito a valorar el ahora, a cuidar de los tuyos y a recordar que, aunque no podemos evitar que la tierra se mueva, sí podemos decidir cómo nos sostenemos los unos a los otros cuando pasa la tormenta.